Trucos para que un joven incorpore el inglés a su rutina

Por Alastair Roy, profesor en British Council Somosaguas.

El pasado 12 de noviembre, docentes y profesionales de la enseñanza de inglés se dieron cita en el congreso regional de TESOL Spain, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es mejorar la formación de los profesores en España. Tuve el honor de participar como ponente invitado con una charla en la que compartí consejos para que los jóvenes incorporen el inglés en su rutina, basados en un proyecto que desarrollé en clase con un grupo de alumnos.

A raíz de esta experiencia, creo que una de las claves es conseguir que empleen mejor el tiempo del que disponen fuera de clase para que, a pesar de la alta dedicación que les exigen los deberes, practiquen el inglés mediante fórmulas que se alejen del tradicional estudio basado en el workbook o la escritura.

1. Aprovechar los 'ratos muertos'. Lo más importante es que revisen su rutina diaria e identifiquen los momentos que pasan ‘sin pensar’. Quizás viajan media hora al día en transporte público o, al llegar a casa, se tumban en el sofá a descansar. Es entonces cuando pueden mirar a su alrededor y pensar en cómo se dicen en inglés todas esas cosas que les rodean. ¿Cómo se traduce ‘farola’ (lamppost) o ‘buzón’ (postbox)? Es curioso pararse a pensar el vocabulario que sabemos y el que nos queda por aprender: solo es cuestión de sacar el móvil,  buscar la palabra y ¡aprender algo nuevo!

2. Hablando del móvil... Los jóvenes también tienen en sus manos durante mucho tiempo al día una de las herramientas más útiles para aprender un idioma fuera del aula. Los dispositivos móviles ponen a su alcance toda la información a la que desean acceder. Por eso, si por ejemplo les gustan los juegos de palabras o los concursos, pueden cambiar el idioma al inglés y mejorar a la vez su nivel y su cultura general.

Si se atreven, también pueden poner en inglés sus ajustes del teléfono y los de sus apps: les sorprenderá la cantidad de vocabulario que puede aprender con este simple gesto.

Para los amantes de las redes sociales, una buena práctica es seguir perfiles en inglés de temáticas que les interesen. Si el fútbol es su pasión, pueden leer los tuits de un periódico deportivo; si prefieren la moda, pueden darle a "Like" en las páginas de revistas británicas o americanas.

3. Inglés de 'andar por casa'. El inglés también puede ser parte de las tareas que los jóvenes realizan en casa. Pueden darle un toque de interés a sus deberes de historia y ponerse el reto de traducir un párrafo del libro. No es necesario escribir, ni pensar demasiado: simplemente traducir lo que se pueda y lo más rápido posible. Así practicarán, no solo sus habilidades traduciendo, sino el vocabulario y las expresiones asociadas a ella que no suelen aparecer en los libros de inglés.

Estas sencillas prácticas pueden extenderlas a casi cualquiera de las cosas que hacen día a día. ¿Van a cocinar algo rico? Pueden emplear una receta escrita en inglés. ¿Buscan algo en Google? Pueden optar por esta lengua y practicar leyendo los resultados. En definitiva, son infinitas las oportunidades que los jóvenes tienen para incorporar el inglés a su vida cotidiana: lo único que tienen que hacer es encontrarlas y aprovecharlas.