Por Mercedes Hernández

20 diciembre 2018 - 14:58

A menudo los profesionales de la educación nos sorprendemos por el interés que muestran los padres en conocer nuestra visión como “expertos”, sobre cómo deben educar a sus hijos. Recientemente hablaba con una madre de tres niños que me consultaba algunas dudas sobre decisiones que había tomado como madre. Se refería a mí como “educadora”, como si ella no lo fuese: de hecho, su rostro de asombro cuando le expliqué que ella también era educadora me impresionó considerablemente.

Cuando mi equipo me sugirió poner en marcha una iniciativa en el British Council School con el fin de promover el derecho al juego del niño me pareció una idea estupenda. Que los niños tienen que jugar es tan obvio como que tienen que respirar. Tenemos que reconocer la importancia de promover el juego en una sociedad como la nuestra. Una sociedad desarrollada en la que, aunque los niños tienen, afortunadamente, sus necesidades básicas cubiertas, cada vez se deja menos espacio y oportunidad a una actividad tan importante para su desarrollo emocional e intelectual

Quizá mi sorpresa viene de la mano de esa separación tradicional de los dos espacios en los que el niño se desarrolla: el colegio y el hogar (y su entorno). Las familias asumen, y asumen bien, que es su responsabilidad y no la del colegio, garantizar que sus hijos jueguen. Pero también son conscientes de que, por múltiples factores, no están pudiendo gestionar esa responsabilidad como debieran. Desde el Wellbeing Hub del Colegio Británico, promovemos múltiples actividades dirigidas a compartir con los padres nuestra forma de educar en el centro, de motivar y estimular a los niños en su desarrollo. Consideramos que, si recordar la importancia del juego es una de las áreas en las que podemos ser de ayuda a las familias, estaremos encantados de hacerlo.

¿Qué es el juego? 

Empecemos por buscar la definición de la palabra 'juego', que en el diccionario de la Real Academia Española está muy estrechamente vinculada con el juego de azar o con los juegos con normas. Más acertada me pareció la definición de la forma verbal 'jugar', que recoge el Diccionario de la lengua española: "hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades".

Si consultamos la definición en inglés que se recoge en el Oxford Dictionary, el verbo 'play' aparece definido como: "engage in activity for enjoyment and recreation rather than a serious or practical purpose".

De la definición en inglés, me quedo con la palabra 'engage', que significa algo así como 'conectar'.

Si combinamos las dos versiones, podríamos crear una nueva definición algo más completa, que sería algo así: "el juego es la actividad que se desarrolla con alegría para divertirse, que establece la conexión entre el individuo y un objeto u objetos o entre el individuo y otros compañeros de juego. Durante el juego, se desarrollan capacidades físicas, cognitivas y sociales de manera espontánea o dirigida".

Principales teorías sobre el juego

Sería muy relevante hacer entender a las familias que el juego es algo muy serio, y que desde el siglo XIX se han desarrollado las principales teorías psicológicas y antropológicas explicativas sobre esta actividad. También es importante comprender cómo ha influido e influye en la evolución humana. El juego también ha sido estudiado desde el punto de vista de la evolución sociológica. De hecho, personajes famosos de diversos ámbitos han enunciado citas relativas al juego: 

  • Los juegos son la forma más elevada de la investigación” (Albert Einstein).
  • El tipo de educación más eficaz es que un niño juegue entre cosas encantadoras” (Platón).
  • La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño” (Friedrich Nietzsche).

En lo que se refiere a la pedagogía y la psicología, algunos de los grandes pensadores han sido Piaget, Montessori, Freud, Groos y Vigotsky. Con sus teorías, han contribuido a que los educadores y pedagogos de hoy en día comprendan la relevancia del juego en el desarrollo humano. Por eso, la mayoría de los sistemas educativos contemporáneos incorporan en metodología el uso de esta actividad. 

Juegos en inglés niños de primaria

El juego como elemento madurativo

Una de las realidades más obvias sobre el juego para los expertos en educación, es que es la palanca perfecta para favorecer el desarrollo del niño. Quizá por ser tan obvia, hemos perdido la capacidad de transmitirlo a las familias, así que os invito a hacer una pequeña reflexión sobre vuestros hijos. ¿A qué les gusta jugar? ¿Cómo juegan? Dedicad un pequeño rato a observarles sin más y, a través de esta observación silenciosa, llegaréis a muchas conclusiones sobre qué motiva a vuestros pequeños, qué quieren conseguir y cómo se retan a sí mismos.

  • En el cole

En el sistema británico el juego es la actividad pedagógica por excelencia, especialmente entre los 0 y los 7 años. Por este motivo, es fundamental en el currículo. El juego es la base que apoya, tanto el aprendizaje, como el desarrollo personal de los niños. A través del juego, desarrollan su habilidad para comunicarse, manejar sus emociones o expresar su creatividad. Además, aprenden a trabajar en equipo y a explorar sus capacidades intelectuales a una edad temprana, resolviendo problemas reales. Hay varios tipos de juegos reconocidos por expertos como la socióloga Mildren Parten, y todos ellos tienen su valor.

Los niños pueden parecer "desocupados", jugar solos, observar a otros jugando, jugar en paralelo, de manera asociada o cooperativa. Esta variedad es interesante y hay que valorar todas estas experiencias como positivas para el desarrollo intelectual, emocional y personal del niño.  

En el British Council School se valora el juego como algo que ocurre en un ámbito seguro y bien estructurado, pero con retos que apoyan y extienden las oportunidades de aprender y desenvolverse en un ámbito social.

  • En casa

Pocas veces se iluminan más los ojos de los niños (además de con la apertura de los regalos de Navidad), que ese momento en el que papá, mamá, el abuelo o la abuela se 'sientan' a jugar con ellos. Es una lástima que nos cueste tanto hacerlo en el día a día: ser adultos no debería significar perder la capacidad lúdica. Mi consejo sería acostumbrarnos a destinar un tiempo a la semana (el que se pueda) a jugar con nuestros hijos: única y exclusivamente.

Concentrarnos en la actividad, dejar los móviles en un armario, relajarnos y disfrutar.  Desocupar la mente y... ¡todo vale! Parchís, dominó, superhéroes, cajas de cartón, canicas, escondite, construcciones, incluso videojuegos: ¿por qué no? De lo que se trata es de entrar en su mundo y mostrar interés por sus inquietudes. Podremos descubrir mucho de nuestros hijos si nos ponemos a su altura; esto nos permitirá establecer un vínculo, un espacio para compartir que, cuando lleguen los duros momentos de la adolescencia, será mucho más difícil crear. También podremos pasarlo bien sacando a la superficie al niño que todos llevamos dentro.

El papel de los padres en el juego

Respecto al tipo de juegos, existen muchísimas clasificaciones, pero yo destacaría tres ideas clave:

1) Cuanto más pequeño, más libre. Los niños de hasta tres años juegan libremente: un juego poco dirigido y sin normas. Están principalmente explorando sus capacidades y retándose a sí mismos. Los padres pueden tener un papel de observación y de complicidad, no tanto de involucrarse en la actividad

2) Cuánto más pequeño, más individual. Los niños menores de dos años no han iniciado apenas su socialización. Por eso su juego es más solitario, y en esta etapa no les gusta compartir los juguetes.

3) Cuántos más recursos, mejor (pero no son imprescindibles). En la metodología británica, el entorno y los recursos son elementos clave para estimular y motivar al niño. Es lógico que en casa no se tengan tantos, pero no está de más ser un poco creativos y proporcionar diferentes experiencias y materiales a los niños a la hora de jugar, bien sea dentro o fuera de casa.

Mercedes Hernández, directora del British Council School

Mercedes Hernández

Mercedes es directora del British Council School. Experta en Diseño Curricular, Formación y Liderazgo, fue nombrada National Leader por el Ministerio de Educación de Reino Unido, trabajando para mejorar la calidad de los centros educativos de todo el país. En España, ha asesorado a instituciones como el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, o la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid en la formación profesional del personal educativo bilingüe.

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