Por Almudena Díaz

05 junio 2018 - 11:31

Un nuevo modo de aprender inglés en verano es posible. La motivación es un factor clave según Ruth Horsfall, la responsable de cursos para niños y adolescentes del British Council en España. Integrar en las clases la realización de actividades y proyectos adaptados a cada edad es una de las principales bazas de Summer Plus, el programa que la organización ha desarrollado para que el final de curso y el calor no estén reñidos con el aprendizaje… ¡sino todo lo contrario!

La experiencia de casi ocho décadas en el sector, las innovaciones en la enseñanza de idiomas y, sobre todo, la investigación y la escucha activa de las necesidades de los estudiantes en una época de ocio y descanso han sido determinantes para desarrollar un enfoque fresco y efectivo, que hoy nos servirá de inspiración para mantener en forma el inglés de los más pequeños aprovechando las vacaciones.

¿Qué claves sobre el aprendizaje del inglés en verano se desprenden de la investigación que realizasteis el año pasado?

-Lo primero que descubrimos es que los niños aprenden mejor cuando se encuentran en un entorno positivo y seguro y cuando se sienten motivados. Por eso, es fundamental abordar temas que les resulten interesantes en cada etapa, como el descubrimiento de su entorno en los niños de infantil, la resolución de misterios para los de primaria y los micro-ordenadores o el papel que pueden desarrollar en un entorno global los estudiantes de secundaria.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los estudiantes necesitan hacer cosas mientras aprenden inglés. Por ejemplo, los más pequeños necesitan moverse, comunicarse, leer o escribir, y es importante realizar varios cambios de enfoque a lo largo del día que les permitan concentrarse y sacarle el máximo partido a las clases. 

En el caso de los jóvenes de 12 a 17 años, no solo demandan nuevos conocimientos y contenidos en inglés, sino que tienen que desarrollar competencias clave como la colaboración, la comunicación o el pensamiento crítico. Si se abordan todas estas cuestiones, son capaces también de mejorar su nivel y confianza en el idioma, de asumir riesgos, de adquirir fluidez o de expresar su opinión en inglés sin miedo a equivocarse. ¡Siempre hay tiempo en clase para corregir sus errores!

¿Qué papel cobra en este planteamiento la realización de proyectos, lo que denomináis project-based learning?

-Este es un enfoque que también aplicamos en gran parte durante el curso académico, pero que en verano cobra especial relevancia porque tenemos un contexto más amplio para que los estudiantes mejoren su inglés.

Por ejemplo, si hablamos sobre el medio ambiente, les enseñamos vocabulario, cómo se pronuncian estas palabras o se emplean en una frase, pero también les proponemos hacer una pequeña investigación usando internet para que presenten sus conclusiones en una presentación.

La realización de proyectos nos permite plantear todas estas tareas como pequeños pasos que nos conducen a alcanzar un objetivo. Durante este camino, emplean todas las competencias en inglés, desarrollan otras personales que son especialmente importantes en cada edad y aplican el idioma a la vida real.

¿Cuáles son esas competencias personales?

-Las habilidades que trabajamos en nuestras clases con niños y jóvenes de infantil, primaria y secundaria vienen determinadas por las etapas de desarrollo que los estudiantes completan en cada edad. Así, las clases de infantil se caracterizan por crear un ambiente de exploración para que los niños se diviertan y aprendan inglés de forma espontánea, mientras descubren el mundo que les rodea.

En niños de 6 a 11 años, el enfoque va orientado al desarrollo de su confianza, pensamiento crítico, creatividad e imaginación, su sentimiento de civismo o la resolución de problemas.

Desde los 12 a los 17 años, el programa está ideado para que los jóvenes consoliden sus habilidades comunicativas en inglés y su capacidad de liderazgo para que puedan desenvolverse con soltura y seguridad en un futuro laboral y académico global.

Niñas jugando en la sesión de teatro del Summer Family Festival

¿Cuál ha de ser el papel del profesor en este contexto?

El profesor es un actor fundamental en enfoques de enseñanza altamente participativos y comunicativos como el nuestro. Es el encargado de promover el trabajo en parejas o grupos, un aspecto clave para la adquisición del idioma. 

Su intervención también es determinante para desarrollar a lo largo de las clases las actividades que hemos comentado. El profesor es y siempre será la persona que guía el aprendizaje, el profesional que conoce a los estudiantes y que les motiva para que se conviertan en protagonistas de un camino que aprenderán a trazar de manera más autónoma con el paso de los años.

¿Cómo podemos contribuir a que nuestros hijos mantengan su inglés en verano?

-El planteamiento depende de la edad de cada niño pero lo fundamental, una vez más, es motivar a nuestros hijos, seleccionar actividades y temas que les resulten realmente atractivos. Para los más pequeños, las aplicaciones, juegos y canciones disponibles en LearnEnglish Kids nos facilitarán la tarea. En el caso de los jóvenes, podemos apostar por los vídeos, los artículos online y las secciones de LearnEnglish Teens para preparar exámenes o mejorar cada habilidad en concreto.

Además de estos recursos online, también me gustaría animar a los padres a decidir con sus hijos qué película o serie desean ver juntos. La apuesta por la lectura es siempre un valor seguro, pero también conversar con ellos sobre los temas vistos en clase para alargar el debate e incentivar su curiosidad. Así, podemos ser partícipes de la experiencia iniciada en clase buscando con ellos información que nos permitirá aprender juntos.

¿Entonces es importante la complicidad de los padres?

-Es realmente fundamental. El mayor apoyo que pueden ofrecerle los padres a sus hijos es ayudarles a entender que el inglés no es una asignatura, sino una habilidad que les acerca a otras realidades y que les permitirá ampliar sus posibilidades.

Por eso, es determinante que las familias se muestren también positivas sobre las clases de inglés y que se impliquen en el aprendizaje, independientemente del tiempo y del nivel que posean. Gestos simbólicos como preguntarles qué es lo que han aprendido hoy, enseñarles algo más (si es posible) o animarles a seguir leyendo o utilizando el inglés en casa son decisivos. 

Los padres deben contribuir a romper esa vieja creencia de que aprender inglés es solo estudiarlo. Hay que poner el foco en sus aplicaciones para la vida real y en que les ayudará estudiar, trabajar o relacionarse con personas de diferentes culturas en el entorno digital o cuando caminen por las calles de cualquier país del mundo.

Almudena Díaz

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