Por Cath McLellan

16 mayo 2017 - 15:01

Cualquier persona que esté aprendiendo inglés sabe que muchas veces la forma en que se escribe una palabra no ayuda demasiado a la hora de saber cuál es su pronunciación en inglés. Fíjate en esta frase, especialmente en las palabras marcadas en negrita. ¿Sabes cómo se pronuncian?

"The man didn't feel very comfortable in his grey suit. He didn't enjoy wearing smart clothes, and when he wore them he felt a subtle difference in his personality.''

La ortografía inglesa no ha evolucionado mucho a lo largo del tiempo, al contrario del modo en que se pronuncian las palabras. Esto convierte la pronunciación en un verdadero desafío para quienes estudian esta lengua. Pero una buena pronunciación no consiste solo en “cómo suenan las palabras y las letras”; hay que tener en cuenta otros aspectos igualmente importantes, como la entonación (cómo cambia el tono de la voz en una frase, subiendo o bajando), el acento (a qué palabras y sílabas dotamos de un mayor peso al hablar), y la unión de sílabas en el discurso (cómo varía la forma en que suena una palabra al combinarla con la siguiente, cuando hablamos de forma natural). Todos estos rasgos son básicos para una buena pronunciación, y no hay que confundirlos con el acento propio de cada región.

En el Reino Unido, Estados Unidos y otros países angloparlantes existen muchísimos tipos de acentos, pero todos ellos se consideran correctos. Cuando aprendes inglés no tienes por qué tener acento británico o estadounidense. Una buena pronunciación significa que se te entiende bien, no necesariamente que hables como si hubieras nacido en Nueva York o en Londres. De hecho, a muchos nativos de lengua inglesa les encanta oír su propio idioma con acento español, italiano o francés. Así pues, ¿cómo puedes mejorar tu pronunciación en inglés para que cualquier persona, de cualquier país, te entienda fácilmente, aunque conserves tu acento? Aquí tienes seis recomendaciones esenciales para que practiques y perfecciones tu pronunciación.

1. ¡Escucha! Escuchar ejemplos orales auténticos es la forma más elemental de mejorar tu pronunciación, y puedes hacerlo de muchas maneras. Ver películas en versión original, escuchar podcasts en inglés sobre algún tema que te interese (puedes probar aquí la aplicación de podcasts en inglés del British Council), incluso las canciones pueden ayudarte. Trata de detectar la entonación que emplean esas personas. Y puedes dar un paso más si las imitas: escucha cuidadosamente una frase breve o un grupo de palabras y repítelas, tratando de imitar los sonidos, la forma en que se acentúan y la entonación, y observando atentamente cómo se mueven tus labios y tu lengua al decirlas.

2. Grábate. Una vez que hayas practicado la imitación, puedes grabarte mientras hablas, ya sea repitiendo una frase breve que has escuchado o realizando algún ejercicio oral más largo de algún libro de texto, como describir una imagen. Escúchalo después y anota si has tenido dificultades con algún sonido; practica despacio esas palabras o sonidos y vuélvete a grabar. ¿Notas mejoría?

3. Familiarízate con el Alfabeto Fonético Internacional (AFI), que es una representación visual de los distintos sonidos, y en concreto con el cuadro fonético del inglés. Quizá te parezca extraño, incluso como si estuvieras aprendiendo un idioma completamente nuevo, pero puede ayudarte mucho a mejorar la pronunciación en inglés. Todos los diccionarios de inglés cuentan con una transcripción fonética de las palabras para que sepas cómo pronunciarlas. Esto ayuda mucho en el caso de esta lengua porque, como hemos visto, el modo en que se escribe no siempre se corresponde con su pronunciación. Piensa en la combinación de letras “ough” en las palabras  
though”, “through”, “tough”, “ought”: sería imposible adivinar cómo se dicen sin un poco de ayuda.

Échale un vistazo al cuadro fonético del British Council o descárgate la aplicación Sounds Right. Puedes pinchar en los distintos fonemas y escuchar cómo suenan: eso te ayudará a apreciar las diferencias entre sonidos similares.

4. Utiliza el diccionario. Además de los impresos, que incluyen una transcripción fonética de la palabra, hay muchos diccionarios online en los que puedes pinchar y escuchar las palabras. Destaca howjsay, cuyo nombre ya da una pista útil de cómo se pronuncia de forma natural la típica pregunta de “How do you say...?”. Es una herramienta estupenda con la que podrás comprobar cómo suenan las palabras nuevas.

5. ¡Haz ejercicio! Cada idioma tiene sus propios sonidos, y nuestra boca se adapta a ellos. Algunos nos resultan físicamente difíciles de reproducir, pues no existen en nuestra lengua materna. Al igual que cuando estás aprendiendo un deporte o un paso de baile, es importante que entrenes tu boca para saber cómo formar los sonidos nuevos. Y, cuanto más practiques, más sencillo te resultará.

Por ejemplo, muchos hispanoparlantes tienen problemas con la diferencia entre los sonidos /b/ y /v/. El primero, /b/, se produce uniendo los labios y separándolos después. El sonido /v/ es parecido, pero son los dientes superiores los que deben tocar el labio inferior antes de separarse. Con la práctica es cada vez más fácil. Prueba a decir “I'd like a very big beverage please!”. El apartado Sounds of English del sitio Learning English de la BBC ofrece una buena selección de tutoriales en vídeo que explican cómo pronunciar en inglés los distintos sonidos, así como actividades para practicarlos. 

6. Conoce tus minimal pairs. Los minimal pairs son palabras distintas que tienen una pronunciación casi exacta, en las que solo varía un sonido: por ejemplo, “ship” y “sheep”. La diferencia entre la /I/ de “ship” y la /i:/ de “sheep” es la duración de la vocal. Puede que a algunas personas que están aprendiendo el idioma les cueste percibirla, pero ocurre con muchas palabras. El primer paso es ser capaz de distinguir los sonidos cuando los escuchas. Aquí tienes unos cuantos minimal pairs muy corrientes. ¿Eres capaz de apreciar la diferencia? ¿Y de reproducir cada uno de esos sonidos?

Por último, no te sientas mal si todavía cometes errores de pronunciación. El inglés destaca precisamente por ser complicado en este sentido. Ya en 1922, un estudiante neerlandés escribió un larguísimo poema sobre los problemas de la pronunciación en inglés, titulado The Chaos. ¡Puede ser caótico… pero también es cierto que la práctica hace maravillas!

Cath McLellan

Es profesora de adultos, niños y jóvenes en el centro del British Council en Barcelona. Lleva enseñando inglés desde 2003, principalmente en España, pero también en estancias cortas en Japón, Italia y Hong Kong. Redacta materiales sobre inglés como lengua extranjera y trabaja como coordinadora en TeachingEnglish. En su tiempo libre le gusta visitar nuevos lugares en España y el extranjero, escribir sobre diferentes temas, cocinar y escapar de la ciudad de vez en cuando para disfrutar paseando.

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