Por Tracey Chapelton

17 agosto 2017 - 12:37

como aprenden ingles los niños
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Joakin Tamargo - British Council

El cerebro de los niños es muy activo

Vuestro hijo es único, pero comparte con el resto su curiosidad y capacidad innatas para aprender. 

Los seres humanos poseemos un cerebro dinámico y constantemente activo y cuando más trabaja, con diferencia, es durante los primeros meses de vida. Un trabajo de la profesora Julie Fisher muestra que los bebés empiezan a entender un idioma el doble de rápido que a hablarlo. 

Para la Dra. Patricia Kuhl, lo que ocurre dentro del cerebro de un bebé es de una complejidad asombrosa: “A los tres años, de hecho, el cerebro de un niño está el doble de activo que el de un adulto”. Kuhl asegura que cuando se trata de la adquisición de un segundo idioma, los bebés y los niños son verdaderos genios. “Los bebés”, afirma, “pueden discriminar los sonidos de todas las lenguas, lo que es extraordinario, ya que los adultos no tenemos esa capacidad. Somos oyentes condicionados por nuestra cultura: podemos discriminar los sonidos de nuestra propia lengua, pero no los de las demás”.

Al poner en contacto a los niños con otros idiomas a una edad temprana, les ofrecemos la oportunidad de aprovechar sus dotes naturales para escuchar y distinguir los sonidos de esas lenguas y encontrar sentido a lo que oyen.

Los niños hacen que aprender idiomas parezca sencillo

Los niños se comunican con el objetivo de conseguir algo, felizmente inconscientes del intenso aprendizaje que tiene lugar en ese momento. Reciben todo lo que les llega a través de sus sentidos, estableciendo relaciones entre lo que escuchan, ven, huelen, saborean y tocan.

Si vuestro hijo juega con coches en inglés, aprenderá acerca de colores, formas, tamaños, texturas, rozamiento, dirección y movimiento (“forwards”, “backwards”, “sideways” [“hacia delante”, “hacia atrás”, “de lado”]); ampliará su vocabulario (al escuchar nuevas palabras, nombrar y describir); desarrollará habilidades sociales (turnándose y compartiendo); aprenderá a pedir lo que quiere (de forma verbal o no verbal); a categorizar cosas (“Let’s put all the blue cars in this box” [“Vamos a poner todos los coches azules en esta caja”]) y a crear una secuencia temporal (“What comes next?” [“¿Qué toca ahora?”]).

Las posibilidades son infinitas. Siempre y cuando le proporcionéis las condiciones adecuadas, su aprendizaje y desarrollo tendrán lugar de forma natural e integrada.

El entorno emocional de los niños es importante para su aprendizaje

Durante los primeros años de vida, el entorno emocional de los niños es igual de importante que el entorno físico, tal y como se recoge en este artículo de Sue Gerhardt. Los pequeños aprenden cuando se sienten escuchados, valorados, felices y seguros, y esto es fundamental para cualquier aprendizaje durante esta etapa, incluida la adquisición de otro idioma.

Necesitan un ambiente de cariño, estimulador y enriquecedor, con unos recursos apropiados para su edad y un equilibrio entre las actividades dirigidas por adultos y las realizadas con otros niños. Las primeras, que pueden incluir cuentos, canciones, rimas, juegos, manualidades y actividades de baile y movimiento, proporcionan al niño el contacto con el idioma.

En cambio, son las interacciones que se producen, especialmente en las actividades lideradas por el niño o por sus iguales, las que pueden reforzar y ampliar el desarrollo del lenguaje infantil, al favorecer una comunicación auténtica y significativa en su contexto. Cuando se encuentran en las condiciones adecuadas, los niños aprenden todavía más.

¿Por qué los niños pequeños se divierten jugando con los idiomas?

Cuando aprenden otra lengua a una edad temprana, los niños tienen la oportunidad de disfrutar descubriendo cómo suena. No les da miedo jugar con los idiomas; al contrario, les atrae la magia de las rimas y las canciones: escuchan y experimentan con su ritmo, se entretienen imitando la pronunciación de palabras nuevas y extrañas, y juegan con los sonidos que riman a través de la repetición, incluso inventando sus propios ejemplos. Por medio de todo ello, vuestro hijo escucha los sonidos del nuevo idioma y, sin darse cuenta, trabaja el ritmo, el acento, la entonación y la pronunciación.

Quienes se inician en una nueva lengua a otras edades pierden en ocasiones esta fascinación por las palabras y los sonidos, o se cohíben y tienen menos probabilidades de divertirse de esa forma desinhibida. En cambio, entrar en contacto con los sonidos del inglés durante la primera infancia resulta beneficioso también para el futuro. Un estudio del Centre for Early Literacy Learning (CELL) señala la relación que existe entre la capacidad de los niños de cantar canciones infantiles y el modo en que juegan con los sonidos y en que empiezan a aprender a leer.

¿Tienen los niños pequeños menos miedo de cometer errores?

Vuestro hijo se enfrenta a su desarrollo mediante ensayo y error, por lo que equivocarse es una parte esencial del proceso de aprendizaje. En cuanto al desarrollo del lenguaje, en su búsqueda para captar el sentido de lo que escuchan a su alrededor, los niños experimentan con las ideas y, naturalmente, cometen errores.

Los adultos reconocemos que frases como “Mummy, I digged in the garden” (frente a “Mummy, I dug in the garden”) y “'I have two foots” (frente a “I have two feet”) son erróneas porque ya dominamos los verbos y los sustantivos irregulares. Pero estos son ejemplos de cómo los niños aplican las reglas del idioma tal y como se emplean en las formas (regulares) que conocen. 

Si favorecemos el contacto de los niños con otro idioma desde sus primeros años, recogerán los frutos de haber practicado con él como una parte natural de su desarrollo. Al contrario de lo que nos ocurre a veces a los adultos, el progreso de los niños de corta edad no se frena por el temor a equivocarse, pues ellos, simplemente, van avanzando poco a poco hasta que consiguen expresarse correctamente.

¿Cómo poner los cimientos del éxito?

A largo plazo, las ventajas de aprender idiomas van más allá de poder comunicarse con otros. La profesora Tina Bruce, renombrada experta en el juego en la primera infancia, señala que “los niños que hablan tres idiomas con raíces completamente distintas cuentan con una gama de sonidos y una capacidad de comprensión que expanden su mente en todos los sentidos”.

Otros estudios sugieren que los niños que aprenden un segundo idioma tienden a obtener mejores resultados en pruebas estandarizadas, ya que esa actividad desarrolla la comprensión auditiva, la observación, la capacidad de resolución de problemas y el pensamiento crítico.

Son capacidades transferibles que les serán útiles durante toda la vida, tanto en el terreno personal como en el profesional. Si favorecemos el amor de nuestros hijos por los idiomas desde pequeños, estaremos aportándoles una maravillosa preparación para la escuela y la vida.

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(Este artículo fue publicado originalmente en inglés en nuestra revista digital Voices).

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