Por Cath McLellan

15 junio 2017 - 14:21

Mientras paseo por las calles de Barcelona, no me cabe duda de que el verano ha llegado pronto este año. Mis alumnos ya tienen la mente puesta en las vacaciones y en las ganas de descansar de las muchas horas de clase, los exámenes y las montañas de deberes. Por su parte, los padres están preocupados pensando en cómo van a llenar el tiempo libre de sus hijos durante los meses de julio y agosto.

Existe cierto debate sobre el efecto que las largas vacaciones de verano pueden tener en el aprendizaje, y si bien es verdad que los niños y jóvenes necesitan un descanso en condiciones, el dicho de “o se usa o se pierde” tiene su lógica, y según mi experiencia resulta muy válido en cuanto al aprendizaje de idiomas.

¿Qué pueden hacer los jóvenes ―y sus padres― que quieran asegurarse de mantener durante el verano su nivel de inglés? Hay opciones para todas las edades, gustos y presupuestos, cada una con sus pros y sus contras. Aquí tenéis unas cuantas ideas para ayudaros a preparar una verdadera inmersión estival en la lengua inglesa (sin tener que soportar necesariamente el tiempo inglés).

1. Estudiar inglés en el extranjero. Naturalmente, es una opción muy popular para quienes pueden permitírsela y desean conocer mejor un país de habla inglesa mientras ponen en práctica sus conocimientos del idioma. Los cursos suelen incluir una combinación de aprendizaje formal y de actividades culturales y deportivas con profesores y monitores nativos. Entre los destinos más populares para los españoles se encuentran el Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y Malta. 

PROS: los cursos cortos en el extranjero son muy divertidos para los jóvenes y pueden convertirse en una gran oportunidad para conocer a otros estudiantes de todo el mundo, mientras gozan de su independencia al estar lejos de casa (a menudo, por primera vez) y se meten de lleno en una cultura extranjera. Muchos alumnos repetirían una y otra vez esta experiencia, a medida que aumenta su confianza con el idioma, lo que a su vez puede repercutir muy positivamente en su motivación.

Aseguraos de investigar bien para encontrar un curso acreditado que se ajuste a vuestras necesidades. El buscador de cursos de English UK y el directorio del British Council pueden resultaros muy útiles.

CONTRAS: estos cursos no suelen ser baratos, ya que hay que pagar por las clases, las actividades, el alojamiento y los vuelos, y añadir el dinero de bolsillo. Otro problema potencial es que, al estar dirigidos a estudiantes extranjeros, con frecuencia los adolescentes españoles acaban haciendo grandes amigos de Madrid, Andalucía, Barcelona o Galicia… que es fantástico para su vida social, pero quizá no tanto para sacar el máximo partido de su inglés. 

2.  Autoestudio. Para quienes prefieren disfrutar del sol español y no marcharse tan lejos de casa, o no les apetece estar metidos en un aula en julio, una buena alternativa es estudiar por su cuenta. Los jóvenes pueden aprovechar que por fin disponen de tiempo libre para repasar el vocabulario que han ido aprendiendo a lo largo del curso, o terminar actividades del libro que hayan quedado sin hacer.

Hay recursos por internet que les ayudarán mucho en este aspecto: pueden empezar con LearnEnglishTeens, que ofrece muchísimas actividades, desde las más formales, como prácticas de exámenes, hasta otras más lúdicas, como blogs y vídeos. Para ampliar conocimientos y mejorar destrezas, pueden probar en sitios como elllo.org, donde encontrarán prácticas de comprensión oral de distintos niveles, o Flo-Joe, con actividades adicionales para prepararse para los exámenes de Cambridge.

Las aplicaciones del British Council, por su parte, permiten practicar el inglés desde el dispositivo móvil. Otra manera fantástica de enriquecer la rutina veraniega es marcarse el objetivo de leer un libro en inglés (ya sea una novela entera o una versión adaptada) o incluso suscribirse a podcasts o blogs interesantes en esta lengua. Encontraréis más ideas para practicar el inglés fuera del aula en este post.

PROS: los chicos pueden estudiar a su ritmo y repasar aquello que necesiten más. La mayoría de estos recursos son gratuitos y pueden utilizarse en casa (¡y hasta en la piscina!). Los alumnos pueden consolidar lo que han aprendido a lo largo del año de un modo más relajado.

CONTRAS: el autoestudio requiere disciplina, que puede flaquear cuando el sol calienta y han dejado atrás la presión externa del año escolar. Por otra parte, al no tener al profesor al lado, algunos alumnos pueden desmotivarse si no consiguen resolver sus dudas o si no reciben indicaciones sobre su trabajo.

3. Cursos intensivos de inglés. Para algunos adolescentes, la idea de hacer un curso con clases diarias en inglés durante todo un mes puede no corresponderse con la imagen de un verano ideal, pero lo cierto es que estos programas proporcionan a los alumnos una valiosa oportunidad para centrarse realmente en su inglés.

Muchos de ellos ofrecen la posibilidad de condensar un curso anual en un solo mes, con lo que el progreso que puede lograrse es enorme. Y algunos intensivos, al igual que los programas de estudio en el extranjero, también combinan las clases con otras actividades en inglés. 

PROS: al no tener otras distracciones o responsabilidades, los alumnos se centran de verdad en el inglés y por lo general realizan grandes progresos. Según mi experiencia, cuando los estudiantes están todos los días en contacto con el idioma ganan muchísima confianza.

Además, normalmente entablan amistad entre los compañeros, con lo que el ambiente de las clases es agradable y distendido. Muchos cursos ocupan solo una parte del día, así que los alumnos todavía pueden estudiar por la mañana y tener la tarde libre (o al revés) para descansar. 

CONTRAS: los cursos intensivos son precisamente eso, intensos, por lo que exigen bastante trabajo y esfuerzo por parte de los alumnos.

4. Campamentos de verano en España (residenciales o urbanos). Si queréis que vuestro hijo estudie y experimente lo que es pasar una temporada fuera de casa, pero sin tener que mandarlo muy lejos, podéis optar por un campamento en España.

De la misma manera que los programas de estudio en el extranjero, suelen combinar clases de inglés con actividades (de robótica, programación, manualidades, etc.), todo ello con profesores y monitores angloparlantes, para que los niños y jóvenes tengan la oportunidad de practicar el idioma tanto en clase como fuera de ella.

Muchas ciudades ofrecen también campamentos urbanos, no residenciales, cuyos participantes realizan esas mismas actividades pero duermen en casa. Esta puede ser una buena elección para niños más pequeños o para quienes no desean estar fuera de casa.

PROS: los campamentos de verano suelen ser muy divertidos, y además permiten a los chicos probar actividades nuevas, desarrollar habilidades y conocer a nuevos amigos. Dependiendo de cómo estén estructurados, pueden incluir bastantes horas de clase, lo que significa que su nivel debería mejorar significativamente.

CONTRAS: estos campamentos están diseñados fundamentalmente para estudiantes españoles, por lo que, de nuevo, la tentación de hablar con los nuevos amigos en español puede ser difícil de resistir.

Decidáis lo que decidáis para el verano, con tantas opciones no hay excusa para dejar que el inglés de vuestro hijo se oxide, ¡y además todos podéis disfrutar del merecido descanso!

Para más información e ideas para estudiar en verano, consultad las páginas del British Council sobre nuestros cursos intensivos, campamentos y preparación de exámenes de Cambridge para este verano.

Cath McLellan

Es profesora de adultos, niños y jóvenes en el centro del British Council en Barcelona. Lleva enseñando inglés desde 2003, principalmente en España, pero también en estancias cortas en Japón, Italia y Hong Kong. Redacta materiales sobre inglés como lengua extranjera y trabaja como coordinadora en TeachingEnglish. En su tiempo libre le gusta visitar nuevos lugares en España y el extranjero, escribir sobre diferentes temas, cocinar y escapar de la ciudad de vez en cuando para disfrutar paseando.

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