Por Cath McLellan

12 julio 2018 - 16:02

Estudiantes en clase

Antes de venir a vivir a España, asistí a clases por las tardes para tratar de adquirir unos conocimientos elementales de español. Asimismo, saqué de la biblioteca pública varios CD que prometían descaradamente que llegaría a hablar con fluidez en 30 horas, lo que me parecía demasiado bueno para ser verdad. Pensé que dedicando una semana a estudiar de forma intensiva llegaría preparada para interactuar e impresionar a los nativos con mi dominio de la lengua castellana.

Por supuesto, esas disparatadas promesas eran demasiado buenas para ser verdad, y pronto comprendí que no es posible aprender un idioma en cuestión de horas, días o incluso meses. Con los años, sin embargo, he conseguido dominar (más o menos) el español, he aprobado exámenes oficiales y he ayudado a mis alumnos a estudiar inglés y a prepararse para sus propios exámenes. A raíz de todo ello, estos serían mis ocho consejos básicos para estudiar inglés de la mejor forma:

1. Sé constante

Poquito y a menudo quizá no parezca la manera más emocionante de hacer nada, pero suele ser la más eficaz si se trata de aprender una lengua extranjera. No hay nada como la constancia en el estudio para garantizar el éxito a largo plazo. Es importante reservar un hueco diario o semanal para el inglés (o para el idioma que quieras), así que sé realista respecto al tiempo que eso supone. Cinco o diez minutos al día es mejor que cinco horas una vez cada dos meses pues, al igual que ocurre en el deporte, si no te ejercitas con la regularidad suficiente, enseguida pierdes la “forma”, y la próxima vez que lo practiques estarás anquilosado.

Por ejemplo, leer con frecuencia viene de maravilla para ampliar el vocabulario, mejorar la gramática y ganar soltura a la hora de escribir. Aunque no necesariamente tienen que ser las obras completas de Shakespeare: hasta las noticias breves de alguna publicación o las entradas de un blog te ayudarán de verdad a mejorar tu nivel. También funciona muy bien habituarte a escuchar inglés, por ejemplo, con estos podcasts para estudiantes, o con otros sobre cualquier tema en inglés, ya que te permiten ir haciendo oído en ese idioma.

 2. Los porqués

Pregúntate por qué estás estudiando. ¿Es para mejorar tus perspectivas profesionales? ¿Porque tus padres te obligan? ¿Para impresionar a un chico o a una chica de otro país que acabas de conocer? ¿Porque quieres irte a vivir al extranjero? ¿O quizá porque adoras los phrasal verbs? Cuando hayas reflexionado sobre tu motivación, te será más fácil pensar en qué necesitas estudiar exactamente, con el fin de centrarte en ello y no perder el tiempo, y además te ayudará a fijarte objetivos (como veremos en el siguiente punto).

3. Fíjate objetivos

Marcarte objetivos realistas y que se puedan medir es clave cuando te planteas cualquier desafío. “Voy a mejorar mi inglés” no constituye realmente un objetivo, sino una esperanza. En cambio, “Voy a leer todos los días las noticias en inglés por internet” sí entra dentro de esa categoría, porque es realista (esperemos) y porque puedes determinar claramente si lo estás consiguiendo o no.

4. Ve a clase o búscate un profesor

Asistir a clase o tener un profesor particular que te oriente y te ayude a alcanzar tus metas es una idea excelente. Es importante encontrar el curso de inglés y el profesor adecuado a tus necesidades, aunque una vez hayas identificado claramente por qué estás estudiando y qué objetivos tienes debería ser sencillo. Si te estás preparando para algún examen, un buen profesor debería poder aconsejarte sobre los recursos que puedes emplear, hacerte comentarios realistas acerca de tu progreso y ayudarte a ver en qué momento estás listo para presentarte al examen.

Children in an English class

5. ¡Toma nota!

No obstante, ir a clase no es suficiente. Tienes que desempeñar un papel activo en tu aprendizaje, y para ello es fundamental que tus apuntes te resulten útiles. Hay muchas maneras de ir recopilando el vocabulario y las estructuras nuevas que vayan surgiendo, pero debes encontrar una que te funcione a ti y te permita repasar fácilmente lo que has visto en clase (o en casa). Recuerda que antes de asimilar una palabra nueva tienes que haberte topado con ella de 10 a 15 veces.

6. ¡Disfruta!

A nadie le apasiona pasarse horas leyendo listas de vocabulario con términos que probablemente nunca va a usar. La finalidad de aprender un idioma es comunicarse y entender mejor el mundo que te rodea. Así que asegúrate de encontrar material que te interese. Si te encanta hablar de política en tu propia lengua, escucha las noticias en inglés, o léete las secciones correspondientes del periódico. Si te va el cine o la fotografía, sigue a blogueros o suscríbete a podcasts que traten de estos temas. Aprovecha también para ver películas en versión original y escuchar música que te guste en inglés. Tienes muchas más posibilidades de aprender y recordar el vocabulario nuevo si lo incorporas a través de temas o actividades que te atraigan de forma natural, en vez de forzarte a leer o escuchar algo que te resulte aburrido.  

7. ¡No te contengas!

Está genial que veas la tele en inglés, que vayas a clase y escuches música por tu cuenta, pero si realmente quieres sentirte a gusto con el idioma, ¡tienes que usarlo! No dejes de utilizar lo que has aprendido por miedo a cometer errores. Una de las frustraciones más habituales cuando se aprende un idioma es no ser capaz de expresarte como te gustaría (o sonar como alguien que no tiene nada que decir); todos hemos pasado por ahí. Tienes que aceptar ese sentimiento, pues es una gran motivación para mejorar.

Puedes unirte a algún grupo de intercambio lingüístico o a algún evento de Meetup para personas que deseen poner en práctica sus conocimientos de otra lengua. Estos entornos te proporcionarán el contexto adecuado para aplicar lo que has aprendido, sin sentir que tienes que ser capaz de formar una frase perfecta antes de abrir la boca. Relájate, echa mano de lo que sabes, invéntate el resto y ¡a hablar en inglés!

8. Céntrate en algún examen

Tanto si estás empezando como si ya has conseguido un cierto dominio, puede que en algún momento te decidas a presentarte a un examen oficial, por razones laborales, académicas o simplemente como motivación externa. Si ya has seguido las recomendaciones anteriores, deberías contar con una buena preparación para hacer alguno de los exámenes que te correspondan por nivel.

No obstante, es esencial que te informes bien y te familiarices con él, para saber cómo abordarlo. Además de buscar un profesor con experiencia, hay muchos recursos por internet a los que puedes acudir para exámenes oficiales como los de Cambridge. O, mejor aún, matricúlate en un curso especializado de preparación con el fin de incrementar tus posibilidades de éxito.

Puedo asegurarte que no vas a dominar el inglés en 30 horas, pues se trata más de un maratón que de un esprint, pero si estás dispuesto a dedicarle algo de tiempo con regularidad nada te impedirá alcanzar tus metas. ¡Buena suerte!

Cath McLellan

Es profesora de adultos, niños y jóvenes en el centro del British Council en Barcelona. Lleva enseñando inglés desde 2003, principalmente en España, pero también en estancias cortas en Japón, Italia y Hong Kong. Redacta materiales sobre inglés como lengua extranjera y trabaja como coordinadora en TeachingEnglish. En su tiempo libre le gusta visitar nuevos lugares en España y el extranjero, escribir sobre diferentes temas, cocinar y escapar de la ciudad de vez en cuando para disfrutar paseando.

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