Por Cath McLellan

22 abril 2020 - 14:37

Canciones para aprender inglés

Todos sabemos que escuchar música vocal (¡y cantarla!) es una estupenda manera de aprender un idioma. Puede ayudarte a enriquecer tu vocabulario, familiarizarte con nuevas estructuras y presentarte la jerga propia de la lengua cotidiana, así como términos menos formales que los incluidos habitualmente en los libros de texto. Asimismo, puede abrirte las puertas a todo un universo cultural. También es cierto que (incluso en tu lengua materna) seguramente habrás experimentado en algún momento la sensación de descubrir que lo que creías que era la letra de una canción conocida no tiene nada que ver con la realidad. Mucha gente se llevó una gran decepción cuando se enteró de que originariamente el grupo Starship no “construyó una ciudad sobre rollitos de hojaldre con salchichas” (“built a city on sausage rolls”), como decía la peculiar versión que alcanzó el número 1 en ventas en la Navidad de 2018 en el Reino Unido, ¡sino sobre el rock and roll! Descubrir lo que cantan de verdad tus artistas preferidos también forma parte de la diversión. Pero ¿cuáles son las mejores canciones para aprender inglés? Aquí te proponemos unas cuantas, desde lo más accesible a lo más complejo, fijándonos en algunos de los beneficios concretos que puedes conseguir a través de ellas.

Si llevas poco tiempo estudiando inglés o no te sientes muy seguro con tu nivel, es bueno empezar con canciones que empleen estructuras simples, para ir habituándote a trabajar con este material.

En bastantes manuales se incluyen temas de los Beatles, y por una buena razón. No solo porque sean una parte fundamental de la historia de la música británica, sino porque además las canciones que escribieron llevan ya sonando más de sesenta años. Una gran parte de su producción sirve perfectamente para repasar los tiempos verbales más básicos, pero a la vez sus letras desprenden una poesía que las hace más interesantes que muchas canciones sencillas. A partir de ahí puedes ir avanzando hasta llegar a composiciones más complejas o que contengan estructuras gramaticales más sofisticadas.

Presente y pasado

Eleanor Rigby, de los cuatro de Liverpool, cuenta la historia de una mujer así llamada, y es fabulosa para practicar tanto el presente simple, “Eleanor Rigby picks up the rice in a church where a wedding has been, lives in a dream” (“Eleanor Rigby coge el arroz de una iglesia donde ha habido una boda, vive en un sueño”), como el past simple, “Died in the church and was buried along with her name” (“Murió en la iglesia y fue enterrada al lado con su nombre”). Existe un cierto debate sobre cuál es el significado real de la canción y quién era Eleanor, pero resulta muy adecuada para personas que se sienten solas en cualquier rincón del mundo. Las ideas son algo complicadas, pero el léxico en sí no entraña dificultad, y en conjunto es muy interesante para comparar los tiempos en presente y en pasado.

Otro título muy adecuado, que en este caso te permitirá practicar el presente continuo, es Tom’s Diner  (El bar de Tom) de Suzanne Vega. Narra un día cualquiera de una mujer que se toma el café matutino en un bar. Aparte de incluir numerosos términos y expresiones de la vida diaria como “counter”, “pour the coffee”, “only halfway”, “it’s always nice to see you” (“barra”, “servir el café”, “solo hasta la mitad”, “siempre es un placer verte”) utiliza varias preposiciones de lugar: “I am sitting in the morning at the diner on the corner, I am waiting at the counter” (“Estoy sentada, por la mañana, en el bar de la esquina, estoy esperando en la barra”). Mucho vocabulario en una canción con un ritmo fácil de seguir y que se entiende bien.

Si quieres oír un peculiar repaso de los días de la semana en inglés, prueba con Friday, I’m in Love (Enamorado del viernes) de The Cure. Este tema sorprendentemente tranquilo para una banda mucho más conocida por sus éxitos de rock gótico presenta asimismo rimas sencillas (black - attack, blue - too, fall apart - break my heart), lo que lo hace aún más pegadizo. También contiene buenos ejemplos de acento típicamente británico, omitiendo la consonante del final de las palabras.

Para los fans del pop puro y duro que quieran practicar oraciones interrogativas y distintas formas de hablar del pasado, el clásico de Abba SOS es una buena opción. Con esta canción, popularizada recientemente por el musical y la película Mamma mia, no podrás dejar de seguir el ritmo mientras practicas la estructura “used to”.

Cantante en el escenario

Verbos modales

Buena parte de mis alumnos opinan que los verbos modales en pasado son difíciles de utilizar con naturalidad en un diálogo real. Something Changed (Algo cambió), de Pulp, habla de lo que podría haber pasado si los dos protagonistas no se hubieran encontrado: “I could have stayed at home and gone to bed, I could have gone to see a film instead” (“Yo podría haberme quedado en casa y haberme ido a la cama, o haberme ido a ver una peli”). Es un gran ejemplo de cómo hablar en inglés de un pasado hipotético y de lo que podría haber ocurrido.

La música de Nina Simone es una forma interesante de saber más sobre la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. En I wish I knew how it would feel to be free trata de que todos deberíamos ser libres para hacer las mismas cosas: como ella dice, “I wish I could do all the things that I can do” (“Me gustaría poder hacer todas las cosas que soy capaz de hacer”). Además contiene un montón de ejemplos claros con el verbo “to wish”, que podemos emplear para expresar nuestras frustraciones y deseos.

Condicionales

Cuando llega el momento de practicar los condicionales, hay multitud de temas donde escoger. En Young Folks (Gente joven), con la que triunfaron en 2006, los suecos Peter Bjorn and John se preguntaban: “If I told you things I did before, told you how I used to be, would you go along with someone like me?” (“Si te contara las cosas que he hecho, (si) te contara cómo era, ¿saldrías con alguien así?”). Igualmente, The Yeah, Yeah, Yeah Song (La canción del sí, sí, sí) de Flaming Lips plantea no pocas cuestiones morales hipotéticas utilizando condicionales, como “If you could make everybody poor, just so you could be rich, would you do it?” (“Si pudieras hacer pobre a todo el mundo para que tú pudieras ser rico, ¿lo harías?”). Ambas cuentan también con vídeos interesantes que puedes ver mientras das rienda suelta a tus dotes de cantante.

Las canciones son excelentes para practicar en qué palabras recae el acento. Esto es clave para un idioma de ritmo acentual como el inglés, es decir, en el que solo las palabras más importantes (las que aportan significado) reciben ese énfasis. Y, por lo general, es algo que se descubre con más facilidad en una canción que en una conversación normal. Can’t stop the feeling (No puedo parar la sensación), de Justin Timberlake, es una buena muestra de cómo funciona el ritmo acentual… y además el vídeo puede servirte de inspiración para poner en práctica nuevos pasos de baile.

En resumen, aprender inglés con canciones (al igual que con películas) tiene muchas ventajas: te ayuda a enriquecer tu vocabulario, a saber dónde recae el ritmo en la frase, a perfeccionar tu pronunciación y a mejorar tanto tu comprensión auditiva como tu fluidez al hablar. Las canciones hacen que te resulte más fácil recordar las palabras (especialmente cuando descubres lo que realmente dice la letra), pueden ampliar tus conocimientos sobre otras culturas y, por supuesto, son perfectas para pasar un buen rato. ¿Inconvenientes? Podríamos decir que ninguno, aunque no olvidemos que muchas no siguen estrictamente las normas gramaticales y pueden contener términos coloquiales o incluso malsonantes o vulgares, por lo que debes tener cuidado antes de introducirlos en tu conversación o en los textos que escribas (¡especialmente si estás haciendo un examen de inglés!). Lo más importante es escoger música que te guste, o que todavía no hayas escuchado, buscar la letra (por internet es fácil) para comprobar lo que has entendido y después… ¡sube el volumen y canta!

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